Salpicón de Baudilia
El salpicón de Baudilia evoca el lugar donde crecí: Valledupar, un sitio mágico repleto de árboles frutales y un dulce aroma que se siente cuando el rocío de la mañana recorre las calles arboladas. Los mangos danzantes me transportan a un paraíso extraordinario que habita en mi mundo imaginario.
Recuerdo a mi abuela tejiendo a crochet, compartiendo anécdotas en la puerta de su casa con su grupo de mujeres favoritas — sus hijas y nietas, cada una con su propio arte. Se combinaban el punto de cruz, bordados y telas, mientras una vieja máquina de coser marcaba el ritmo. Deleitábamos el paladar con tinto, salpicón, peto, y las delicias que ella preparaba con amor.
Esos momentos dejaron una huella imborrable. Un legado que ahora se refleja en cada pieza de esta colección.
Como Baudilia — aquella mujer afrodescendiente de Popayán que con sus frutas y su ingenio conquistó la libertad — esta joyería nace de la observación profunda de la naturaleza, de más de 50 bocetos, y del deseo de transformar lo cotidiano en arte eterno.
Elaborada a mano desde Barranquilla, Colombia, con el alma puesta en el Caribe.
Cada pieza es única. Como ella. Como tú.